Estrategia, desarrollo personal y negocios.

La búsqueda de la mejor versión de nosotros mismos, otro término actual creado por Luis Galindo, que junto a la idea de salir de nuestra “zona de confort” forman dos de los pilares de crecimiento interno y personal de esta etapa en la que vivimos.


La Teoría del Poker postula que hay una forma de jugar las cartas que minimiza el azar a largo plazo, haciendo que tu juego siempre sea rentable, pero repito: A LARGO PLAZO. Esto también es aplicable a la vida: NO PUEDES ELEGIR LAS CARTAS QUE TE TOCAN, PERO SI LA FORMA DE JUGARLAS.

A lo largo de la vida se aprenden diversas estrategias básicas para poder conseguir diversos objetivos básicos. Desde que la chispa de la vida nos conecta a este mundo comenzamos a interactuar con nuestro entorno de diversas formas buscando una reacción que nos complazca. Tanto si la reacción nos complace como si no, guardamos esa información para volver a utilizarla o no en un futuro. Aquí es donde comienza nuestra Teoría de Juego particular, aunque ya no es teoría, es pura práctica.

Se nace con unas capacidades y se adquieren habilidades desde el primer momento, el desarrollo de las mismas queda determinado por un sin fin de variables, de tal forma que el que mas experimenta, mas habilidades adquiere, por un lado. Por otro lado, están aquellos que se dedican a su estudio (el de las estrategias) con el fin de crear un conjunto de teorías y postulados, algunos de los cuales funcionan porque salen de la experiencia observada y otros son creados pero no está demostrado que funcionen.

Al final, cada uno se hace con el batallón de habilidades necesario para poder seguir su día a día de la forma mas cómoda. Entre todas las estrategias disponibles (disponibles para todos), solo cogemos aquellas que nos hacen la vida mas “agradable”, entendiendo este término como aquel que nos permite terminar las 24 horas del día de la forma mas aceptable posible. Para unos es respirar, comer y dormir; para otros, sin embargo es subir a lo mas alto de una montaña y los hay que quieren hacer la vida mas agradable a los demás. Parece ser, que nosotros podemos elegir el tipo que queremos ser. Al margen, de otras variables físicas que nos pueden determinar como enfermedades y otros condicionantes externos, que obviamente no podemos elegir.

Y si esto es así, ¿porqué nos quejamos tanto? Si somos nosotros los que decidimos la vida que queremos llevar, cuando nos comparamos con otros, que deciden llevar una vida “mejor” que la nuestra, nos sentimos engañados y frustrados, por haber decidido ser demasiado cómodos en un determinado momento y no haber decidido “invertir” mas en nosotros mismos.

Invertir en nosotros, supone salir de nuestra “zona cómoda” con el fin de implementar mas habilidades que nos permitan aumentar nuestras estrategias de avance para seguir creciendo dentro de la pirámide de superación interna. La búsqueda de la mejor versión de nosotros mismos, otro término actual creado por Luis Galindo, que junto a la idea de salir de nuestra “zona de confort” forman dos de los pilares de crecimiento interno y personal de esta etapa en la que vivimos.

La Inteligencia Emocional y la PNL (programación neurolingüística) nos dan un nuevo enfoque para poder atajar todas las variables que influyen en la persona a lo largo de su vida. En resumen, se trata de buscar un equilibrio entre la pasión y la razón, haciendo que esta última (la cual ha sido el motor principal del ser humano hasta finales del siglo XX) pierda poder frente a la primera. Y por otro lado, si sabemos que hay modelos que funcionan y nos gusta el resultado que han tenido, podemos imitarlos y de esta forma conseguiremos resultados similares (PNL).

Volviendo a las estrategias y a los modelos, podemos elegir un conjunto de estrategias que nos aseguran una vida aceptable y socialmente muy bien valorada. Esa vida que construimos a través de nuestro esfuerzo, sacrificio, sangre, sudor y lágrimas; y que cuando se acaba, los demás lloran mucho porque fuimos un modelo a imitar gracias a nuestra constancia en las anteriores palabras descritas. Es una opción como cualquier otra, se trata de jugar las cartas como te dicen que hay que jugarlas. Esto es la Teoría del Poker, que dice que hay una forma de jugar las cartas que minimiza el azar a largo plazo, haciendo que tu juego siempre sea rentable, pero repito: A LARGO PLAZO.

Es lógico pensar, que en cualquier modelo estadístico, cuantas mas variables tiene la muestra, mas fiable será el modelo, de tal forma que si tuviéramos todos los movimientos, no existiría el azar y si tuviéramos pocos movimientos o cero, el azar sería muy alto o infinito.

Y luego está la opción 2: Que es saber cuando tienes que olvidarte de esas grandes jugadas, que a priori te concede el azar y no apostar mucho porque sabes que algo va a fallar y por el contrario, utilizar las “jugadas basura” apostando mas de lo esperado, de tal forma que se convertirán en “superjugadas”. Sin olvidar, que las ocasiones claras se tienen que seguir aprovechando de forma óptima. Esta opción 2, cuando se ha conseguido tomando las decisiones correctas en todo momento nos permite conseguir nuestro fin a corto plazo y saliendo del símil del poker, me refiero al corto plazo como al plazo dentro de nuestra propia existencia.

Es decir, conseguir nuestro propósito en vida. Ya no seremos (o quizás si) ese modelo a seguir, pero lo que si seremos es lo que queremos ser en todo momento y no lo que otros quisieron que fuéramos.

El tener nuestra identidad propia supondrá conseguir la ansiada iluminación budista. Es el disfrute diario de todos y cada uno de nuestros actos. Es el saber que en todo momento saboreamos cada segundo que pasamos en esta corta vida. Es el olvido de las preocupaciones, temores, miedos y demás negatividades que nos han influido con otras opciones. Para alcanzar este Nirvana, hay que aniquilar al anterior YO.

Tenemos las herramientas. En nuestra mano está el usarlas. Yo ya las uso. ¿TU QUE VAS A HACER?

Este post lo escribí hace tiempo, me gustaría que quedara en este blog. Creo que como padre tampoco les vendrá mal algo de lo que piensa su propio padre.

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