DE NIÑA A MUJER…

Cuando de repente dejas de ser una niña y pasas al siguiente estado.

El estado previo al “aburrimiento” de la madurez, el estado intermedio que te convertirá en adulta, el estado que nos volverá locos a todos los padres, sea el siglo que sea y ocupes el estrato social que ocupes.

«Los jóvenes a día de hoy han perdido todo el respeto a la autoridad, no aceptan ningún tipo de norma, solo piensan en divertirse, no tienen ningún valor…» Esto lo dijo Sócrates hace unos 2400 años. Frase muy utilizada por la psicóloga Sonia Cervantes, autora del libro “Vivir con un adolescente” y psicóloga de HERMANO MAYOR.

A veces me pregunto cómo podría ayudarte para que sobrelleves esta etapa de una mejor forma que yo la llevé. Antes de que te llegara pensaba que sería fácil, ya que me decía a mí mismo que no se me iba a olvidar los fallos que tuve cuando la viví y que sabría transmitírtelos con mi mejor intención. Hasta que más pronto que tarde, me haces ver que tú eres la que tiene que experimentar sus propias experiencias y de ahí sacarás tus propias conclusiones. Las cuales te valdrán para conformar tu YO a corto plazo, pero que ya te digo que no te valdrán para traspasárselas a tu prole. 😉

Empiezas a tener tus propias ideas, diferentes de las mías, pero no por ello malas ideas. Quiero que tengas en cuenta mis pensamientos y que te adaptes a ellos. Pero me doy cuenta de que también es misión imposible, porque rápidamente comprendo que soy yo el que tiene que adaptarse. No hay una verdad absoluta, lo entiendo, pero intento que haya una línea filosófica, moral, ética y divina que marque esos ideales y veo claro que esa línea no se marca ahora, viene marcada desde el nacimiento. El trabajo se ha hecho poco a poco y creo que bien. Las desviaciones importantes se irán corrigiendo sobre la marcha. Con respeto, sin anular, con conversación, sin perder la calma, al menos eso es lo que intentaré.

Los textos sobre el tema nos dicen que tenemos que apoyarlos y demostrar nuestro cariño y amor. La verdad, yo he querido y quiero a mis hijas desde que estaban en la barriga de mi mujer, no voy a dejar de quererlas ahora. Todo esto lo hago por amor y precisamente ahora más todavía.

Por si alguna vez se me olvida algunas de las cosas que el sentido común marca debido al calentamiento de las disputas, puedo mirar aquí para recordar algunas de esas cosas a tener en cuenta “8 formas de ayudar a un adolescente…”

El concepto de la autoestima hay que volver a tenerlo en cuenta (bueno, no solo ahora y además para todos). Siempre hay que vigilar bien los niveles de este estado, ni a la baja ni al alza, en su estado preciso. Como dice Isabel Larraburu, para mantener tu autoestima en forma:

  • Recuerda con frecuencia tus pequeños éxitos.
  • Identifica tus puntos fuertes y piensa en ellos.
  • Haz una lista de tus cualidades y recítalas en voz alta ante el espejo.
  • Escribe en un papel tus propias etiquetas negativas y al lado de ellas escribe una afirmación más compasiva.
  • Piensa que tú no eres la responsable de que los demás sean felices. Si se enfadan o se sienten mal, no es tu culpa.
  • No aceptes por las buenas las opiniones de los demás sobre ti. Reflexiona y piensa si están basadas en hechos racionales.
  • Acepta tus debilidades y errores como comportamientos. Los comportamientos son cosas que se pueden modificar. Los errores no afectan tu valor personal. Tú eres tú y tus errores son acciones que tú puedes corregir y aprender de ellos.
  • No te compares con los demás. Tú no eres ni inferior ni superior. Tú eres tú misma y sigue por tu propio carril.
  • No digas sí a todas las cosas que te pidan para que no se enfaden. Intenta comprometerte solo con las cosas que quieras hacer.
  • Haz lo que tú quieras hacer y no lo que los demás creen que tú debes hacer.

La verdad es que me preocupa no estar a la altura de las circunstancias. Para que me entiendas, quiero estar preparado para todo lo que se nos vendrá encima. Admito mi desconocimiento (fui experto en mi adolescencia), pero tengo que admitir que tú serás la única experta en la tuya. Aquí me tienes para lo que pueda ayudarte en cuanto lo necesites.

No dejes de informarme nunca de todo lo que tú quieras, si quieres mi punto de vista pídelo y sino solamente escucharé. Confío en tus decisiones y espero que sepas levantarte de todos los tropiezos. Recuerda que no estás sola.

No sé si esto lo leeréis o no y en caso de leerlo si será más pronto o más tarde. Ahí lo dejo, espero que un día os ayude.

I  L  U

 

 

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